viernes, 21 de marzo de 2008
¿QUE PUEDE LLEGAR A SER EL CALDERO?
Una espacialidad cóncava, nutrida y diversa que le da lugar a la creación y expresión del encuentro franco de sus contribuyentes con la ciudad que habitan. Un centro que congrega a un grupo alrededor de algo, de algo que se está cocinando, que está en ebullición, son sus ideas, vivencias, percepciones, encuentros estéticos y desencuentros emocionales. Pasajes existenciales y búsquedas intelectuales en una ciudad que no es un marco, tampoco un contexto, mucho menos un medio, es una experiencia vital. Con los amores, odios, desaires, desconciertos, alegrías, iras y toda clase de reacciones que esta relación intima con la ciudad puede llegar a despertar, exceptuando, eso sí, la indiferencia.
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1 comentario:
Muy de acuerdo con las cuatro frases de la entrada. De la primera me gusta lo de la espacialidad cóncava y la mención de la franqueza (con todo y que haya que inventarla a partir de la ficción). Sobre la segunda no digo sino que ojalá la ebullición no se quede en deseo. De la tercera, toda mi adhesión: la city no es un marco (es una marca), no es un contexto (es un pretexto -según lo dicho-) y, finalmente, no es un medio (es un miedo). En la cuarta, en parte de la cuarta, se encuentra mi única objeción: la indiferencia. ¿Nos vas a privar de nuestro feliz desapego a nosotros los desprendidos, los que vivimos de no saber, de no querer saber, mi comprometida Elizabeth?
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