A propósito del ánima, me entusiasma desde hace mucho tener un espacio para describir algunas obscenidades que me inunden la caída o la vida. Digo hace mucho porque a opinión de varios siempre parecieron confesiones pervertidas, para no resolver las dudas y por el contrario contagiárselas a las personas que más me han escuchado. Porque siempre me inquietaron las letras arrumadas y las imágenes, porque cuando escriba espero desaparecer la actividad muscular para el deslizamiento de un lapicero y convertirme en un proyector de recuerdos de unos cuantos admirados. Por que alguna vez nos sentimos poseídos por las señas de algún buen genio, por temor de haber dedicado un trozo de mi vida (casi toda) guindado al olvido y que ésta me motivara a ponerlo en tierra, por escrito, compartir ese olvido con los amigos del alma.
Que sea un desafío y no perdamos el sur, para que prostituyamos el soneto, el ensayo, la ciudad, para que entendamos que la academia no nos parió para respetarla (que nos excomulgue) sino para buscar la sombra, ahora juntos, ahora solos. Para que apostemos acerca de lo que vendrá, que por fortuna nos matará lentamente. Para que bebamos un poco de sangre viva, para que bebamos otra sangre muerta. Para que ablandemos nuestros cráneos con la deshonestidad, la ficción y la tos lenta, de poca fuerza: el drama. Ojalá, que éste proyecto no redima a nadie y que hostiguemos nuestras vergüenzas hasta el delirio.
Porque interpretar unas cuantas imágenes no me apetece, la religión de la mecánica casi me esterilizó para ello, me moldeó como un oportunista ahorrador de cartas, me siento hábil para deconstruir estas imágenes para fundirlas juntas en una pieza monolítica deforme y con serias fallas. ¿de qué color se torna la sangre cuando se ha leído un poema de Silva? ¿De que color cuando se lee para unos oídos que viven el poema antes de conocerlo? ¿Cuántas risas pueden poseernos? ¿Cómo se representará el huevo en los futuros acercamientos a la arquitectura del mundo?
Creo que el desafío está varado a esa profundidad, para criar, para criarnos, en vista de esta conciente infertilidad --la mía, la mía--, para darle rasgos orgánicos a esta memoria medio embriagada nuestra, que pocas veces se ha valido de anécdotas para parir una conversación, que, ahora pienso, ha sido más creativa que sintética o hipotética. Agudicemos pues nuestro olfato para preparar un delicioso brebaje, las especias para éste creo que son familiares para nosotros (literalmente).
Que sea un desafío y no perdamos el sur, para que prostituyamos el soneto, el ensayo, la ciudad, para que entendamos que la academia no nos parió para respetarla (que nos excomulgue) sino para buscar la sombra, ahora juntos, ahora solos. Para que apostemos acerca de lo que vendrá, que por fortuna nos matará lentamente. Para que bebamos un poco de sangre viva, para que bebamos otra sangre muerta. Para que ablandemos nuestros cráneos con la deshonestidad, la ficción y la tos lenta, de poca fuerza: el drama. Ojalá, que éste proyecto no redima a nadie y que hostiguemos nuestras vergüenzas hasta el delirio.
Porque interpretar unas cuantas imágenes no me apetece, la religión de la mecánica casi me esterilizó para ello, me moldeó como un oportunista ahorrador de cartas, me siento hábil para deconstruir estas imágenes para fundirlas juntas en una pieza monolítica deforme y con serias fallas. ¿de qué color se torna la sangre cuando se ha leído un poema de Silva? ¿De que color cuando se lee para unos oídos que viven el poema antes de conocerlo? ¿Cuántas risas pueden poseernos? ¿Cómo se representará el huevo en los futuros acercamientos a la arquitectura del mundo?
Creo que el desafío está varado a esa profundidad, para criar, para criarnos, en vista de esta conciente infertilidad --la mía, la mía--, para darle rasgos orgánicos a esta memoria medio embriagada nuestra, que pocas veces se ha valido de anécdotas para parir una conversación, que, ahora pienso, ha sido más creativa que sintética o hipotética. Agudicemos pues nuestro olfato para preparar un delicioso brebaje, las especias para éste creo que son familiares para nosotros (literalmente).
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