Paso lento, paso corto.
¿No necesita beber? ¿Quién le dará un sorbo?
Almacena en su giba (o tal vez en dos)
aliento que se le acaba. Un oasis:
Pirámides coloridas y palmeras,
aguza su mirada en medio del smog
son árboles acorralados,
y éste no es el Oriente.
Después del desierto sigue la ola turbulenta:
camina hasta El Raudal para ahogar su pena.
Como si le cupieran más, pasados varios brindis
y una cotización de amor se queda dormido
y le hurtan su maleta.
La lluvia con su hábito no para de caer.
La cruz del 3 de mayo invita a no ceder.
La cúspide y la sima sucumben a su fuerza.
La cúspide y la sima pagan las consecuencias.
En la estación de invierno atisba su buseta
una idea fija vueltas da en su cabeza:
un cuello, un pecho, un torso
que inunden su pasión.
En las escalerillas asimétricas
sigue perdido, da vueltas
hasta que lo despierta
el señor de la yoguetta.
lunes, 2 de junio de 2008
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