jueves, 15 de mayo de 2008

Como todos saben hace poco se nos murió nuestro tío. Estos versos se me aparecen para que la muerte, no se me pase como un trago de licor ligero, para no olvidarlo. Que murió y no lo quiero penando por falta de duelo, por falta de sangre.

(…)
Primero es un albor trémulo y vago
Raya de inquieta luz que corta el mar
Luego chispea y crece y se dilata
En ardiente explosión de claridad
GA Becquer, verso 56.

(…)
To proud to die, broken and blind he died
The darkest way, and did not turn away,
A cold, kind man brave in his burning pride
D. Thomas, elegy


(…)
Sé que la lejanía de esta noche, la tierra
Con resplandor arroja insolito misterio
Bajo siglos horribles que la ocurecen menos.
S. mallarmé
Para Luis C. Medina.

I

A tu oído abandonados lamentos,
eran plan, eran falla. Vengan penas
y tus dichos vestigios de lo insano y la miel.
Carga plena: la colina y el cebo
cargan letras de lento creer

sepa el tiempo, sangrando he venido.
¡Que tu cuerpo no quiero pisar!
Apesta el cerebro, lo ileso y sencillo
madrugado he de pagar
con el grillo, la sal y el llanto

Pesen sesos, pesen rostros que llego
lagrimas dejen timbre sonar
anoche el muerto despidió el fango
esta noche, suerte, has de pagar,
por tu vida llora: Dejame ya.

Sabe el beso que a mí me ha enredado
si lo diera, nunca lo daré.
Sueña preso que mecés del tiempo
la solapa con que he de caer
desaparecido seré bajo el pasto.

Rinde, muere, escupe. Reí.
Supe me has callado y llorás
cuenta verde limpia tierra, roba lluvia
fermenta el mar. A la tumba y la muerte.
Obligatorio préstenme el fuego

Llave opaca, bala, se oxida,
asesina. Tristeza anhelado solar
desplazá al pavimento. La cima regá,
pensá roca que medís el tiempo
pensá duelo ¿quién te pagará?.

¡Lustro techos, cocinas arrastro!
¡Lustro hijos!. Vital naufragué
viendo cestos ahumados de incienso
ciego balance osé yo evitar
a la sombra fregada del rezo.

Tomado el mazo, lento amasar
sepa el tiempo que muero dolido
¿Qué bolsillos llenar?. Ataré horas,
demora de aliento, último, rojo,
ruedo pasado. La cima regué.

culpa ilesa reparo y confieso,
medicina es violencia, eterno soñar.
Meza el tiempo, la trama, la intriga
pierdan todos, yo fugaz
persíganme, reserva, gasto vital.

Muerdo el cebo, rompo el hacha
cansado cambio, me tuesto,
presto pena, regalo cantar,
canciones lentas, me vengo empinado
sepan, me caigo en la sal.

Ardo perdido, llórenme, lloro,
me armaba solo, me armaba perdido,
uno menos, no peso más.
Mayor por menos, celebro el juego
suelte el tiempo el cascabel, el prestigio.
Iban las flores.--¿Sabían que no van?--
Menos zapatos, menos traje
ayer amanecí, uno más.
Ármese el dedo, pasaré por sangre
Me riego, me centro, permaneceré
movido, echado, pagina acabada
acabaré, me duele
lágrima. ¿Te derramaste ayer?
Que pase la mañana por agua la noche,
por lluvia. Meza al florero el cojo, el tiempo.
La sal reguero, con sal remojo.

II

Finas marcas de tus dedos roídas por mi uña,
finas marcas, ordenadas por los escalofríos y el llanto
rostro que parecía vital, ahora es tierra para fingirlo.
Lluvia que lava el rastro de lo que seremos
arroyo y pasado, agua turbia entre carroña y pelos.

Fertilidad que sufre, odia el sacrificio.
Por un respiro más impreso que la tierra misma,
llanto. Vagamente resbalo
Sobre madera, obstáculo.

Ramas del corcho, no paran de crecer,
paro en el hoyo. Parecés continuado. Paso de largo
evado el agua fétida, para llegarme,
pero ya no sos vos, te cambiaron, me cambiaron.

Excursión al paso, al regreso, oración, imperfecta oración.
Peladero, desnudo el rostro de la tierra
Me tiene en vela, te dejo con vela eterna
En una tarde de lluvia. Ojos que no quiero ver llorando
Ojos que llorando se salvan. De arma no quiero saber.
De flores, qué parcas. Tendríamos que haberte devorado.

Brazos que antes fortalecidos parecían, ahora no tanto,
hoy perecen, temían permanecer, hacerse llamas.
Atravesada, bestiales truenos que celebran, tu llegada
parece divino lo sangrientamente injusto, lo humanamente pantanoso.
Boca que no conozco, boca que niego me habló.
Hasta merezco imitarla.

Vida, sobras, muerte segura, de tres puntas atada,
por fuerte chaparrón arrancado.

III

Muerto de frente, escrito en el barro
caigo peso, no dulce, no arás.
Atado a la rama respira mi cuello
atado a la rama, repuesto, solar.
Vivir: cenicero que compró el rapaz.
Le tejo y le parto, el grueso sudar
resuelto, de cama, queja no, me acojo
Arrepiéntanme, sable, rosario,
amable osario, maíz desgraná.

Refuerzo las vigas repelo salvado
embustera contrición, memoria, portal.
Armo las penas relleno de lejos
que sepan cuan ancho es el mar:
las paginas, la soga, la asfixia, la bala y llorar.
Muere una bala en la angustia y el pan,
muere, que quemo pensando me alivia
Di lo bajo, estallido que no fui ayer.
Pienso en retiro, piedad, mis andanzas,
mi celo, mi albergue cuando morí.
Morirán parte, perseguiré insaciable recuerdos tuyos
Perseguiré cucullos, motores que mal suenen
a la hora del golpe pito interminable
que termine ahora y la bocina, no silencia.

IV
Tinto seco. Gasolina y orgullo
camión que descansa frenado
jabón que saló la zona
cuervo que pregona incendio

varado cansado. Lluvia y juguete.
Aprendiste a pelear, lo mío es ajeno.
malgenio grumete, del paso juglar.
Remar que sereno templó el lazo

estomago corto digestión vacía,
lápida, roto, quietud corazón
calabozo vacío. ¡Corré lentitud!,

¡Mentiras! Anzuelo que no explicarás
deje tu trasnocho en el niño y los papás
con el dedo, el llavero, la moneda y el cristal.

V
Rebusco y no encuentro lo qué me has prestado
¿Lo ingenuo vulgar?, ¿la ampliada niñez?,
la luz y los fajos, alcahueta, terquedad,
piedad, que le faltan amo y oro a la beta.

Es mucho, revuelto, vibración en la sien
masticar tembloroso, voraz masticar,
se bien que en la concha que espera inundada
habrá sanacion a tu angustia mortal:

Que te perdiste y nos perdiste. Te encontramos.
Temor ávido de mezclas, morir sin morir
¡Sean otros por mí, lloren, fluyan lástimas!

Al río las llevare, para dejarte claro.
Lo que yo no he encontrado lo salvo de vos.
Buenas horas, buen consuelo y un triste nunca.

VI
Lo que quería decir era escucharte
Cuando despertaras o cuando cayeras
Cuando cayera, cuando despertara.
Cuando frenara, frenado espero,
Cuando me aflija, paso por peso.

Lo que quería era mentirte y tenerte en cuenta no.
Esperarte, recordar los íntimos caprichos y la crianza,
¿De quien?. Yo no prendo una vela pero ahora niño regreso,
por momentos, cuando mi espalda te aleja. Decís:
Te permito recordarme. Dejame, recordado, dejame.

VII
Poemas tanto, dolores alguno
Duelo uno, cucharada raza de sal.
Ninguno pelea con el verso que muere con él,
Con el seso en la boca
con el seso en la boca
con el delirio pando.

VIII
Pesar cría, muere y conquista
Qué rumiar era para hombres:
Pelear para mí, correr para mí,
Ahora, pendenciera serenidad que acompana la penca
Lamento que viaja con cuchillo
Burbuja que entierra con su peso.
Aderezo: elevo los ajíes compartidos
Hacia el ruido del evangelio, vierto.
Hacia la casa que me espera destruido
Sin mando, sin preguntas, armado de heridas,
Mortales, mortales.

Así materno pienso recordarte.
Así muerto te entierro. Lloro.
Tuna.

IX
Trago que perdido se quiebra.
Me quiebra rebajado, posesión de guerra.
Guerra que me dejas espacio en el pleito para respirarme
presióname y has del coscorrón alivio
para este nudo que se vuelve arenga,
que pereza, que llanura.

Perdidos para la fabula, la fiesta y la canción,
el chofer para la fiesta del ratón,
para lamento el reflejo, para silencio el cantor
para el remiendo el brebaje, por mi advertencia perdón.
¡Dejame ya! que no te dejo
Pensá para entregarte, a mi oído perdido.

Solazo hacia nunca, que tuna libera el porrazo.
Que la guerra que dejés gotee
de entusiasmo y de pena, de venganza y de estorbo,
a pastar en la calma, de la madre patraña. Niegas vital
Que la entraña pierde sangre, drena sangre,
Para siempre y es ahora.
Desde ahí.

Dejame ya que no te dejo, espanto.
Aprendé a hablar para mentirme
Aprendé a hablar para mentirme
Aprendé a hablar para mentirme
Explicado, comparto con tu recuerdo.

X
Expulsión
pálida, comprimida. Frenado confundido.
Lomas que recuerdan el aullido de tus ruedas,
la imprudencia de tu rabia, serio.
La decepción de pesca, asa de la velocidad,
de la terquedad.
Oscuro y olvido, que penan, me luzco.
boda plena, salir,
al musgo que tientan el agua y el rezo,
el riesgo,
en la sala. Y el rostro en la cama y en las malas,
búscate arpón, que te quise atravesar.
Que la paz y la fuga me piquen.

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